
viernes, octubre 22, 2010
jueves, octubre 07, 2010
Pero claro...
Claro, una lo que busca en un trabajo digno y de entrada la tratan como si fuera una criminal. El interrogatorio duró casi una hora y yo sin comer y después de haber pateado como cincuenta cuadras.
Pero claro, eso no tiene porqué saberlo el anteojudo imberbe que sopesa cada respuesta como si no me creyera.
¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?
¿Tiene hijos? Si, uno. Varón, morocho como el padre pero con los ojos verdes de mi viejo.
¿Estado civil? Pero claro, el imberbe tampoco tiene porqué saber la historia…
- Pedro, Pedro querido, mi negro… ¿No te alcanza con el sindicato? ¿También en la facultad? Si, me parece bárbaro, yo sé que nuestro hijo/a merece un mundo mejor. Pero… ¿Por qué no te cuidás un poquito? No andes solo por la calle, por favor. Tengo miedo…
Si. Hasta que mi miedo estalló una madrugada en que la cama se enfrió de pronto y para siempre. Vi que te llevaban y grité hasta que la patada me cerró la garganta y la consciencia.
Doña Juana, la vecina, dice que me encontró en un charco de sangre. – Que susto m’hijita! Yo pensé que ya no… Echándomelo en cara como si le hubiera hecho un chiste de mal gusto.
-No doctor! ¡No! ¡No me lo saque! ¡Por favor! ¡La hemorragia va a parar! ¡Tiene que parar!
Y paró. Era como si Pedrito se aferrara a la vida. Como si mi Pedro, mi amor, mi hombre, mi querido, no quisiera dejarme sola, no quisiera morirse del todo.
Pero claro… ¿Qué sabe este anteojudo estúpido? ¿Qué sabe del repudio de mi familia, de la gente del barrio que me miraba la panza como si fuera una enfermedad infecciosa?
¡Pero que se mueran todos! Si todos juntos no valen una uña de mi Pedro…
¿Pero entenderá algo este idiota? ¿Qué sabe de la tibieza y la ternura de mi hijito?
¡Qué va a entender!
Por eso, porque nunca podría entender, me limité a contestar:
- Soltera
Aldo en Challacó
martes, agosto 10, 2010
un hombre...
martes, agosto 03, 2010
A u t e

Ya tendida y ardiente…
abrí los ojos al resplandor de la ventana…
Pálida, incandescente…
Vestía solamente el roce de tus ojos…
Yo clara y revelada…
Tu recóndito, oscuro…
Yo, tu maja… Mi Goya…
Pero también soñé que desde la ventana
Te veía desnudo, recostado, delgado…
Lánguido en tu desidia…
Gozando mi deseo sospechado, prohibido…
Entre tus piernas, el fruto que me tienta y me llama…
Me derrito en la sombra, detrás del caballete…
El pincel escapa de mis dedos…
Nunca podré pintarte?
miércoles, marzo 10, 2010
El poema escarcea
Caminaba...
Caminaba por el borde del abismo
como el mejor de los equilibristas
y soñaba con ser luna y amapola
y se dormía en la cumbre de la nada.
En las dunas desiertas de su cama
anidó alguna vez una ternura
que se secó por falta de cariño
y se murió aturdida de silencios.
Yo lo recuerdo con sus ojos húmedos
cerrados en la sombra de la noche
llorando un llanto seco y tembloroso
tratando de olvidar su nombre.
2008.-
No te extraño...
No te extraño...
Disfruto tu recuerdo renovado.
Cada encuentro, principio y fin...
Y un continuo permanente, inalterable...
Salto las vallas, vadeo los ríos,
me zambullo en abismos,
para verte detrás de la muralla,
que vas construyendo cada día.
Y que tu piel desmiente
Y que tu piel derrumba
por fugaces segundos,
hasta que viene el miedo.
Yo, como el Principito
que espera por el Zorro,
tiernamente te miro
revolcarte en la duda.
2004.-
Desolación...
Desolación...
Desolación y dolor
Tristeza y desolación
dolor y tristeza
Desolación
Falta aire
no alcanza...
Respirar profundo
y no poder...
boquear y no poder
Desolación
Imágenes grabadas a fuego
en las retinas, en la memoria.
Golpe en el plexo solar
se quiebra el esternón
se clava una hoja afilada
justo ahí, donde te tengo.
Desolación
Ausencia
Lejanía
Dolor . . . .
2004.-
A Lord Coventry
Ya nunca un manantial recóndito
recorrerá tus oscuras entrañas.
Ya nunca... aquella luz rojiza, vigilante,
coronará tu cúspide.
Ya nunca aquella blanca espuma
ha de borrar las huellas del pecado...
Ya nunca, tu rumor turbulento
romperá el silencio de la noche.
Te fuiste y yo te extraño
cuatrocientas razones de peso, nos separan.
2003.-
No se si...
No se si este verano ... o fuiste vos?
quien me puso la piel en estado de alerta.
Y blanquean jazmines en mi boca
y me tiemblan las manos... sin tocarte.
Cuando escucho tu voz, una paloma
se estremece en mi pecho...
atolondrada...
Quiero verte, que existas, que camines
por mi topografía con tu ojos
Siento en la piel un aire, constante,
permanente, de dulzura...
Saber que estás tan cerca...
presentir tu temblor y estremecerme
esperando un gesto tuyo de ternura.
2002.-
Yo amo...
Yo amo a un hombre duro.
Un hombre que tropieza, se cae,
se lastima y, solo, se levanta.
Y con los ojos limpios
mira para adelante.
Yo amo a un hombre entero
con un dolor profundo
de millones de siglos
en el fondo de su alma.
Ese dolor absurdo,
constante, insoslayable,
de vivir a trasmano.
Yo amo a un hombre hermoso,
su ternura me sume, me tiende,
me acorrala, en un letargo dulce
de palomas dormidas.
Yo amo a un hombre que a veces,
huye de mi y del mundo.
Me esfuerzo en alcanzarlo
y desgarro mis manos
en un intento inútil.
Yo amo a un hombre de veras
y lo perdí una noche, sin tiempo,
sin espacio, sin dolor y sin gloria.
Sus manos aun me encienden la piel,
cuando, en mi insomnio,
sueño con abrazarlo.
1998.-
Y mañana...
Y mañana...
Cuando ya no tengamos
el dolor en el pecho
ni este amor en el alma,
tal vez me veas pasar
con la mirada ausente,
perdida para siempre
en un punto invisible
justo atrás de tus ojos.
Y serás una sombra,
solamente una sombra.
Y seré solamente,
la sombra de tu sombra.
1997.-
Vivo con un ...
Vivo con un león viejo y mañoso.
Es emocionante, intenso, electrizante.
El día en que me comió la mano,
pensé que era un accidente;
pero cuando devoró mi pie,
empecé a preocuparme.
Nunca sé si voy a amanecer.
El miedo me hace andar en silencio
para no despertarlo.
Ya ni puedo cantar.
Para no despertarlo.
Su jaula está siempre abierta para mí,
pero por un extraño embrujo no puedo escapar.
Hoy me arrancó el corazón
y lo masticó un rato… antes de escupirlo.
Le faltan algunos dientes
y fue demasiado para él.
1997.-
Omar
Caléndulas, madréporas
pérgolas luminiscentes.
Esdrújulos portentos
de los megalomedios.
Ángeles cayendo de cabeza
en oscuros huecos de letrina.
Cabezas ciclópeas aplastadas
ojos colgando de costillas rotas.
Puños y botas que matan y condenan
la blandura fetal desprotegida.
Truculencia, reino del espanto,
mentira, falsedad, mirada huidiza.
Caléndulas, supurantes pústulas,
apretujadas miríadas de estrellas
en la lumbrera que atisbó tu muerte
Omar Carrasco, tu solitaria tumba.
1995.-
Soy un ente...
Soy un ENTE. Soy un gran cuerpo informe con miles de cabezas sin peso, sin sustancia. A mí me invocan siempre desde todos los palcos y banderas. Soy la conciencia intangible de miles ( de millones, quizás ), pero soy inasible y a veces siento que, poco a poco, me voy desvaneciendo. Cuando me borran de un plumazo, por decreto. Cuando me niegan y condenan al son del redoblante y a paso redoblado. Cuando me descuartizan buscando separar lo negro de lo blanco, lo fútil de lo eterno, lo bueno de lo malo. Soy un montón de sueños incumplidos, miles de niños nunca concebidos, miles de amores imposibles y truncados, la fantasía de viudas, solteronas y equivo-casadas, la crema y nata de la ideología, la generación que hoy gobernaría a este pobre país desmemoriado. Soy, y somos, y fuimos, y seremos el ideal llevado a la inconsciencia, la violencia que responde a
Soy un Ente, un fantasma. Nos reclaman y llaman LOS DESAPARECIDOS.
1995.-




